Sus autores aseguran que puede ayudarnos a reducir el riesgo de desarrollar demencia hasta en un 54%. Estas son las claves de una alimentación que interesa conocer.
Una vez más nos topamos con una dieta que no hace más que confirmar la vieja recomendación de Hipócrates de que el alimento sea tu medicina y la medicina tu alimento. En concreto, hablamos de la dieta MIND.
Su nombre es el acrónimo de Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delay, que podemos traducir como 'dieta de intervención para el retraso neurodegenerativo'. ¿Su propósito? Que nuestra alimentación nos sirva para ponernos a buen recaudo de dolencias como el alzhéimer.
Conviene recordar que esta enfermedad es un desorden neurológico degenerativo que ataca a las neuronas del cerebro y ocasiona una demencia progresiva. Hasta el momento, no tiene cura, pero este régimen parece gozar de efectos preventivos.
En concreto, se apoya en los resultados del estudio elaborado por investigadores de Chicago (Estados Unidos) sobre el alzhéimer y la demencia. Según estos expertos, el seguimiento de esta dieta puede ayudarnos a reducir en un 53% el riesgo de padecer esta enfermedad siempre que lo sigamos a pies juntillas.
Sin embargo, incluso si no seguimos a rajatabla sus preceptos dietéticos, podemos obtener un beneficio que los autores del estudio han cifrado en un 35%. La investigación, llevada a cabo por expertos en Nutrición de las universidades de Harvard y Rush, es el fruto de diez años de investigación tras recabar los datos referidos a hábitos de alimentación de 900 ciudadanos norteamericanos con edades comprendidas entre los 58 y los 98 años.



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